Derechos de autor y hip hop

La máxima aportación del hiphop, en su vertiente más avant-garde, es el sampling, (tomar un fragmento de sonido –sample– y usarlo como un instrumento o un elemento de una nueva composición). A través de esta técnica, la generación que vió nacer el hiphop redescubrió la música de sus padres: el soul, el jazz, el funk.

Durante mucho tiempo la creatividad de los productores de hiphop se nutrió del sampling. Muchos de ellos usaron samples enteros, reconocibles, y otros apostaron por una estética fragmentada, granular, usando pequeños trozos de numerosas fuentes de sonido, sin que fuese posible adivinar su procedencia. Esta práctica se popularizó, en parte debido a la mayor disponibilidad de samplers (máquinas que permiten grabar, editar y arreglar sonidos) y en los últimos años, gracias a la creciente capacidad de procesar audio de las computadoras personales.


Llegó un punto en el que las compañías discográficas, dueñas de los derechos de autor de aquellas obras sampleadas, reconocieron la importancia económica de dicha prática y comenzaron a restringir y condicionar el préstamo de samples. En un principio se permitió usarlos, siempre y cuando no fueran reconocibles. Después se prohibió cualquier uso sin permiso previo.

Aunque el collage es una práctica aceptada en todas las expresiones artísicas, y la cita es un recurso con una gran tradición en la literatura, (las citas son a la literatura lo que el sample a la música contemporánea) las compañías discográficas se empeñan en demandar a artistas que usan fragmentos de obras sobre las que poseen derechos de autor, o en cobrar sumas desorbitadas por usar un segundo de música. En este documental (en inglés), un grupo de artistas, dj’s, abogados y cineastas, opinan sobre la polémica del sampling y los derechos de autor.

Traduzco algunas citas:

Nunca pensamos que llegaría el día en que tendríamos que pagar por tomar un fragmento de voz de James Brown diciendo “ha”
Harry Allen, Public Enemy

Justo ahora que la tecnología hace posible a todo mundo crear música, la ley destruye la oportunidad de gente que de otro modo habría encontrado una forma de expresión
Lawrence Lessig, profesor de Leyes de Stanford

La idea de tomar sonidos producidos en el pasado, y crear algo nuevo apartir de eso, constituye probablemente el potencial intrínseco de nuestra generación
Saul Williams, poeta, músico

El collage es la forma artística del siglo XX… !por no hablar de la del siglo XXI!
Craig Baldwin, director de cine


Una respuesta

  1. Primero, felicitarte por el trabajo del blog.

    Este tema estubo ‘calentito’ durante un tiempo. ¿Hasta que punto puede ser denunciable un sample?.
    El sampling resucita música perdida, olvidada. “El hacer música con música” es arte.
    Curiosamente, y a pesar de temas copyright, existen artistas que SOLO se dedican a la busqueda intensa de ‘trozos’ en librerias de vinilos ya olvidadas, para ser transportada a un estilo peculiar y personal. Algunas veces existe el respeto mutuo, el artista coje un sample y el artista sampleado esta orgulloso con el trabajo que a realizado el tercero. Al fin y al cabo todos hacen música con una unica misión: expresar.

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